martes, 6 de julio de 2010

Recitar el Corán en Ramadán




Recitar el Corán en Ramadán


Autor: Abdullah Ibn Salih Al-Fawzan.
Fuente: Ahadith As-Siyam: Ahkam wa Adab (páginas 63-65).

Abu Umamah (radiallahu ´anhu) reportó que el Profeta (salallahu ´alaihi wa sallam) dijo:


“Reciten el Corán porque efectivamente ello (el Corán) vendrá en el Día del Juicio como un intercesor para sus Ashaab (aquellos quienes lo leen, memorizan e implementan)”[1].


Este hadith indica las virtudes de recitar el Corán, la grandeza de su recompensa y que él intercederá por sus portadores en el Día del Juicio hacia su entrada en el Paraíso.

An-Nawas Ibn Samaan (radiallahu ´anhu) reportó:
“Yo escuché al Mensajero de Alláh (salallahu ´alaihi wa sallam) decir: “El Corán será traído en el Día del Juicio tanto como la gente que acostumbraba actuar sobre él. La Surat ul-Baqarah y Ali Imran entonces las considerarán”. El Mensajero de Alláh los asemejó a tres ejemplos, los cuales no he olvidado después de las guerras. Él (salallahu ´alaihi wa sallam) dijo: “Como si ellas fueran dos nubes o dos toldos negros y oscuros con una luz entre ellos o como dos bandadas de pájaros agitando sus alas en el aire suplicando por aquel quien las recitó”[2].

Abdullah Ibn Amr (radiallahu ´anhu) reportó que el Mensajero de Alláh (salallahu ´alaihi wa sallam) dijo: “El ayuno y el Corán intercederán por el sirviente en el Día del Juicio. El ayuno dirá: “Mi Señor, yo le restringí de la comida y la bebida, así que permíteme interceder por él”. Y el Corán dirá: “Yo le previne de dormir en la noche, así que permíteme interceder por él”. Así que a ellos les será permitido el interceder”[3].

Por lo tanto, es esencial para la persona el ayunar y recitar el Corán mucho durante estos benditos días y honorables noches. Porque, efectivamente, hay una especial virtud por la abundancia de recitación en estos días, la cual no es encontrada en ningún otro mes. Él debería tomar ventaja de la nobleza del tiempo durante este mes, en el cual Alláh reveló el Corán.

Hay un mérito especial para recitar el Corán en las noches del Ramadán. Porque efectivamente, las noches traen un fin al día de asuntos y ocupaciones, el entusiasmo es despertado y el corazón y la lengua se montan sobre la reflexión. Y Alláh es aquel en quien buscamos asistencia.

Es reportado que Yibril acostumbraba encontrarse con el Profeta (salallahu ´alaihi wa sallam) durante cada noche de Ramadán y ellos estudiarían el Corán juntos[4]. Así que si hacer Dikr (remembranza de Alláh) fuera mejor que el Corán o igual a ello (en estas noches), ellos lo hubieran hecho todo el tiempo o en ciertos momentos junto con constante concurrencia para esa ocasión.
Así, este hadith ilustra la precedencia de estudiar el Corán durante el Ramadán y concurrir juntos para esa ocasión tanto como dirigirse hacia uno quien es más prominente en la memorización de ello.

Los predecesores de esta Ummah recitaban el Corán constantemente durante el Ramadán. Y cuando ellos ayunaban, se sentaban en el Masjid y decían:
“Nosotros guardaremos nuestro ayuno y no murmuraremos de nadie”.


Ellos recitaban el Corán en sus oraciones y fuera de ellas. Uthman (radiallahu ´anhu) completaba la recitación del Corán (completo) en un día. Y algunos de los Salaf la completaban durante su Qiyam en Ramadán cada tres noches. Algunos de ellos lo hacían cada siete días y algunos cada diez días.

Ash-Shafi completaba el Corán sesenta veces durante el Ramadán, mientras recitaba fuera de la oración. Al-Aswad recitaba el Corán completo cada dos noches de Ramadán. Qatadah siempre completaba el Corán cada siete días. Él lo hacía cada tres días en Ramadán y durante los últimos diez días, lo hacía cada noche. Los reportes concernientes a ello son famosos.

Al-Hafidh Ibn Rajab (rahimahullah) dijo: “La prohibición de recitar el Corán en menos de tres días (como está establecido en un hadith) ha sido mencionada solamente a que sea hecho sobre una base normal. Como por los tiempos específicos que son virtuosos, tales como el mes de Ramadán. Y especialmente las noches entre las cuales la noche de Al-Qadr es vista. O aquellos lugares que son virtuosos, tales como Makkah, para aquel quien entra sin residir ahí, entonces es recomendado recitar el Corán muchas veces en estos tiempos y lugares, buscando los méritos conectados con su tiempo y lugar. Esta es la opinión de Ahmad, Abu Isaac y otros escolares. Y las acciones de otros indican eso como ha sido establecido previamente”[5].

La persona que recita el Corán debe observar las etiquetas propias de la recitación. Algunas de ellas son: él hace su intención sinceramente por Alláh, que lo recite mientras esté en un estado de purificación, que use el Siwak y que lo recite mientras pondera sobre su significado y observando total conciencia. Alláh dice:


“Un Libro, el cual Hemos revelado a ti en orden de que sus versos sean ponderados, para que la gente de entendimiento pueda ser recordada”.


También de las etiquetas de recitación es que uno no detenga su recitación en orden de hablar con alguien más. Efectivamente, cuando mucha gente se sienta a recitar el Corán, y hay gente sentada al lado de ellos, una mayoría del tiempo, ellos detienen su recitación para hablar con sus vecinos. Esto no es propio desde que es apartarse de la recitación sin una razón válida.

Y esto es sobre el que recita, el actuar sobre el Corán, haciendo permisible su Halal y prohibiendo su Haram, así para que el Corán pueda ser una prueba por él en el Día del Juicio e interceder por él en entrar a los jardines de bienaventuranza.

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